Un equipo canario con
tradición dakariana
A lo largo de todos estos años dedicado
al mundo de la competición off-road,
Pedro Peñate ha ido tejiendo a su alrededor
una estructura con la que poder ir alcanzando
todas aquellas metas deportivas que se ha ido
marcando. A pesar de su carácter amateur,
el equipo Valsebike Canarias ha encarado cada
uno de los retos que ha afrontado con unos índices
de profesionalidad muy elevados.
Prueba de ello es el nivel de imagen del equipo,
el trabajo de su departamento de prensa o el
programa de preparación física
y psicológica que lleva a cabo el piloto
grancanario a lo largo de todo el año
para afrontar el Dakar con una serie de garantías.
En el apartado técnico, desde 2009 Peñate
cuenta con la asistencia de una de las estructuras
más potentes y con mayor tradición
‘dakariana’ de toda el país,
el Epsilon Team.
¿Qué es
el Dakar?
Se mire por donde se mire, el Dakar Argentina
Chile es un evento de unas dimensiones gigantescas.
Por seguimiento en los dos países por
los que se disputa, por el nivel de repercusión
mediática que genera, pero también
por los miles de personas que mueve a su alrededor
sólo entre participantes (más
de 500), periodistas acreditados (en torno al
millar de personas) y organización. Según
datos oficiales, sólo entre estos tres
colectivos, el Dakar mueve, a diario, un total
de 2.500 personas.
En la edición del pasado año del
Dakar Argentina Chile concentró a un
total de 581 competidores venidos de 42 países,
con una especial incidencia de pilotos y equipos
del Viejo Continente. Todos, en busca del espíritu
dakariano; unos pocos privilegiados, como aspirantes
a la victoria final en sus respectivas categorías.
El Dakar va mucho más allá de
cualquier otro deporte mecánico, ya que
se trata de una experiencia humana única,
y muchos de los que logran pasar las sucesivas
cribas y logran inscribirse, van en busca de
ese algo que lo diferencia de cualquier otra
prueba deportiva. Como dicen desde Amaury Sport
Organisation, “es más un asunto
de sentimientos y de emociones”, un hecho
que hace que los competidores, los dakarianos
tengan un fuerte vínculo y que la supervivencia
haga de la ayuda mutua el motor que lo mueve
todo.
Más que una simple carrera de velocidad,
el Dakar exige unas grandes capacidades de navegación
y un alto grado de preparación física.
Esta mezcla, unida al halo de aventura extrema
que tiene el Dakar ha seducido desde más
de treinta años a campeones que vienen
de las especialidades más diversas. Antiguos
campeones del mundo WRC como Ari Vatanen o Carlos
Sainz han engrandecido su leyenda en medio de
las dunas. Un campeón de un deporte como
el esquí, el francés Luc Alphand,
también logró conquistarlo y otros
como Bobby Gordon -ex campeón de la NASCAR
americana- o Yvan Muller han sentido como cientos
y cientos de pilotos, la llamada del desierto.
Y curiosamente, todos repiten.
Como las grandes regatas en solitario o como
el alpinismo, el desierto ha llevado a muchos
aventureros a convertirse en pilotos por culpa
del Dakar. Acabarlo es una hazaña tan
grande como escalar uno de los grandes picos
del globo o cruzar el Cabo de Hornos y el desafío
de enfrentarse a su recorrido es tal que, desgraciadamente,
le ha costado la vida a más de un deportista
a pesar de las enormes medidas de seguridad
que rodean a esta prueba. Todos los pilotos
comparten ese sueño irracional de llegar
a la meta, un sentimiento que, unido a ese riesgo
implícito que trae consigo cada metro
del raid más duro del mundo, les une.
Ese vínculo y esa ayuda mutua es uno
de los pilares del famoso “espíritu
del Dakar” y que lleva a todos los participantes
a hablar el mismo idioma independientemente
del país del que vengan.
Todo lo apuntado hasta ahora es único
y exclusivo del Dakar, una prueba inigualable
e inimitable. Prueba de ello es que aunque sus
orígenes son africanos, la necesidad
de ir en busca de nuevos territorios no ha minado
ni su espíritu ni su fama, todo lo contrario.
Desde que el Dakar ha trasladado todo su operativo
a Sudamérica, el raid más duro
del mundo atraviesa una de sus mejores etapas.
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